CELEBRANDO DEL OTRO LADO
Amiga,
compañera de mundos,
te invito.
Para ti, que estás haciendo casa lejos de casa.
Que amas la vida que elegiste, y a veces extrañas los abrazos, las palabras, la comida, los rituales… y esas fechas que se sienten arremolinadas cuando estamos lejos de la tierra donde aprendimos a celebrarlas. Y donde las siguen celebrando sin nosotras.
Para ti, que quieres poner la ofrenda, prender las velas, nombrar a tus muertos, contar sus historias, contarles las tuyas, bailar con ellos…
Y esta vez no quieres hacerlo sola.
Este 2 de noviembre te invito a que nos encontremos.
Desde nuestras distintas casas y rincones del mundo.
Para celebrar la vida en compañía de la muerte.
Para abrazar lo invisible y hacerlo visible.


NO HAY QUE VOLVER PARA REVIVIRLO.
Porque nuestra cultura no se quedó allá.
La llevamos puesta.
En nuestras palabras, nuestras recetas, nuestros recuerdos. En las canciones que nos sabemos de memoria y en las formas que encontramos para seguir celebrando.
Las tradiciones también migran con nosotras.
Y podemos seguir haciéndolas vivir desde donde estamos ahora.
Porque nuestros muertos no saben de fronteras.
No necesitan que regresemos al lugar donde los despedimos para que podamos sentirlos cerca.
El amor, los recuerdos y los vínculos que nos unen también viajan con nosotras.
Quizá lo que hace falta no es volver.
Es encontrarnos y compartir.
Imagina pequeños altares encendidos en casas de distintos rincones del mundo.
Flores. Velas. Fotografías. Comida. Música. Historias.
Cada una en su casa.
Y, por un ratito, todas compartiendo una sola gran ofrenda.
Una ofrenda hecha de muchos hogares, muchos nombres y muchas maneras de recordar.
Porque no estamos celebrando solamente las flores o las velas.
Son el lenguaje visible de algo invisible.
La conexión con quienes estuvieron antes que nosotras. Con nuestras raíces. Con quienes seguimos siendo. Con la vida que continúa. Y con quienes nos acompañan, sin importar adónde vayamos.
ESTE 2 DE NOVIEMBRE, PONEMOS LA OFRENDA JUNTAS.

UNA VENTANA ENTRE MUNDOS.
Durante un par de horas vamos a bajar un poquito el volumen de lo cotidiano.
A respirar. Escuchar. Sentir.
Vamos a crear nuestro altar, recordar a nuestros muertos, compartir historias, escribir,
mover el cuerpo y si se nos antoja cantar.
Habrá espacio para la nostalgia y para la alegría.
Las lágrimas y las carcajadas son bienvenidas.
Para honrar a quienes ya partieron.
Y quizá también para reconocer esas partes de nosotras que cumplieron su ciclo
y merecen un lugar en la ofrenda.
No tienes que recibir ningún mensaje extraordinario.
No hay una transformación que tengas que conseguir.
Habrá una estructura que nos sostenga, pero no un resultado al que tengamos que llegar. Vamos a vivir, a sentir y a acompañarnos.
Vamos a abrir una ventana a la conexión, a nuestros sentidos
y a lo que esta fecha despierte en cada una.
Porque la muerte también puede recordarnos lo profundamente vivas que estamos.

PREPARA TU PEDACITO DE ALTAR.
Antes de encontrarnos, te invitaré a preparar un pequeño espacio en tu casa.
Puedes traer:
-
Una fotografía de alguien que quieras recordar.
-
Una vela, flores o alguna ofrenda significativa.
-
Algo que te conecte con tus raíces o con esa persona con quién quieres conectar.
-
Papel y algo para escribir.
-
Tu curiosidad y tu corazón, tal como estén ese día.
No tiene que verse perfecto.
No estamos haciendo altares para Instagram. 😂
Estamos creando un lugar donde encontrarnos.
Y cuando abramos nuestras pantallas, cada pequeño altar formará parte de uno mucho más grande.

¿PARA QUIÉN ES ESTE CONVITE?
Para las compañeras de mundos.
Para aquellas a quienes el corazón les baila solo de imaginarlo.
Especialmente para las mexicanas y latinas que vivimos lejos de nuestra tierra y queremos mantener vivas nuestras tradiciones, sin sentir que tenemos que elegir entre el lugar de donde venimos y el lugar donde estamos construyendo nuestra vida.
Y también para cualquier mujer que sienta una conexión especial con Día de Muertos y quiera vivir esta celebración desde el respeto, la presencia y la comunidad.
No necesitas saber hacer un altar.
Ni tener una relación particular con la muerte.
Solo ganas de encontrarnos.

La mujer detrás de este llamado: Aurora
Soy mexicana y he aprendido a hacer hogar lejos de mi tierra, sin dejar de llevarla conmigo.
Mi propia historia me ha llevado a explorar los cambios, las despedidas y las transformaciones que nos atraviesan.
Ando como diseñadora, artista, coach, death doula y diseñadora de permacultura. Tantas vidas en esta vida… y todas se encuentran, se nutren y aportan algo a lo que soy y a lo que hago.
Hoy, como LifeDesigner Coach y Umbral Crossing Lead, acompaño a otras personas a escucharse más profundamente y a encontrar su propia manera de habitar la vida.
Y este 2 de noviembre quiero compartir contigo algo que también necesito y deseo: celebrar nuestras raíces, recordar a nuestros muertos y encontrarnos alrededor de una misma ofrenda.
No vengo a enseñarte cómo celebrar el Día de Muertos. Vengo a poner mi pedacito de altar junto al tuyo, y a cultivar la conexión con lo sagrado.
Y a celebrar que, incluso lejos, seguimos perteneciendo.

SI ALGO DENTRO DE TU ALMA SE ENCENDIÓ… ESTE RITUAL ES PARA TI.
Te veo el 2 de Noviembre.
LA MESA SE HARÁ DEL TAMAÑO DE QUIENES LLEGUEMOS.
No sé cuántas compañeras de mundos nos encontraremos.
Pero puedo imaginar todas esas pequeñas luces encendidas, en distintas casas, formando parte de una misma ofrenda.
Y eso me emociona muchísimo. Me hace sonreír.
No tenemos que estar en el mismo país para compartir nuestras raíces.
No tenemos que estar en el mismo lugar para acompañarnos.
Y no tenemos que dejar de celebrar una parte de quienes somos para abrazar la vida que estamos creando.
Compañera de mundos, hay un lugar para ti en esta mesa.
Nos vemos el 2 de noviembre.
Te abrazo,

